Hay lugares que se convierten en conquistas felices de los espacios urbanos. Entre La Castellana y Chacao, en una calle que suele pasar desapercibida, aguarda un pequeño bistró fresco, sencillo y grato como los buenos hallazgos.
La decoración anuncia el paréntesis a la rutina: En Chacao Bistró coinciden felizmente piezas antiguas, objetos parisinos y detalles caseros en una armonía casi lúdica. La informalidad de sillas metálicas con cojines de lunares comparte el espacio con una pizarra que anuncia los platos del día, ofrecidos a manera de menú.
Cada día tienen uno distinto. Quisimos hacer algo sencillo y gourmet que cambie todos los días para los ejecutivos de la zona. La idea es que puedan venir con frecuencia sin aburrirse- cuenta Astrid Quevedo, diseñadora gráfica que encauzó la pasión familiar por la cocina en ese local con un año de existencia.
Sobre las mesas aguarda una carta breve, enmarcada como un pequeño cuadro. Allí está la sopa de cebollas o el dúo de hamburguesitas de la casa que de inmediato llama la atención: en este plato, todo es elaborado en casa, incluido el pan brioche y tiene el tamaño breve que permite tomarla sin descalabros inminentes.
Chacao Bistró está justo al borde de la calle pero logran separarse del caos gracias a unas barreras de tela, que permiten una terraza fresca y separada del asfalto.
Por lo pronto, abren de lunes a viernes para desayunos y almuerzos. En la mañana proponen desde empanaditas hasta arepas de afrecho. Para mayor información comunicarse al teléfono 2664855.
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